Sus antecedentes son Frankenstein y El
extraño caso del dr Jekill y Mr Hide, ambos textos del siglo XIX (uno
en la primera mitad y otro en la segunda). Diferían de otras novelas de
características fantásticas por el hecho de que nlos hechos insólitos son
desatados por hallazgos producidos en el campo científico.
Julio Verne (1828-1905) escribe texto con
elementos inexistentes en su época pero verosímiles ya que los avances
científicos que se habían alcanzado en la época permitían alcanzarlos.
G. H. Wells (1866-1946) escribió La máquina del tiempo, El hombre
invisible, La isla del tesoro, todas ellas en la década de 1890. Son las
precursoras inmediatas de la ciencia ficción. Incorpora una mirada crítica sobre
la sociedad, es un escritor politizado que advierte sobre los peligros del
progreso tecnológico.
En el siglo XX el género se consolida. Gersbank
acuña el término en una revista especializada que crea en 1926. Luego
aparecieron varias revistas[1] más
que ayudaron a difundir el género. En la decada del 40 los editores fueron más
exigentes respecto de la calidad y así hicieron que de ser un género menor
pasara a tener una amplia aceptación: Aparecen Isaac asimos (1920-1992) y T.
Sturgeon (1918-1985). Termina de ganar el respeto de la crítica con la
aparición de la obra de Ray Bradbury en la década del `50. Llegó al gran
público con obras que se preocupaban por los avances de la ciencia, creando así
una ciencia-ficción humanista, irónica y crítica. En la década del `60 ya sin
revistas se consolida el mercado editorial del género.
Especialidades:
Se diferencia de lo fantástico en que los
acontecimientos insospechados, siniestros o maravillosos no quedan sin
explicación sino que se les da una explicación racional. No se separa de la
realidad sino que intenta conjeturar a partir de ella lo que puede ocurrir en
el futuro. La ciencia ficción solo trata de aquello que la opinión general
considera posible bajo determinadas circunstancias.
Tópicos:
Los temas más recurrentes de la ciencia ficción
son la invasión robótica, los viajes en el espacio exterior y en el tiempo, la
descripción de planetas, la convivencia con alienígenas cyborg o replicantes,
la parición de fenómenos naturales que ponen en peligro la vida de los humanos,
el fin del mundo y la soledad de los sobrevivientes.
Intenta superar por medio de la ficción uno de los
principales conflictos ideológicos del s. XIX: el enfrentamiento entre el
racionalismo secularista heredado de la ilustración filosófica y el
irracionalismo sobrenaturalista romántico. El género fantástico y el relato
policial lo intentaron a su manera.
Desde esta perspectiva, la ciencia-ficción, que
suele considerarse una subclase de la literatura fantástica, se muestra como su
opuesto epistemológico. No juega con la ambivalencia entre lo natural y lo
sobrenatural sino que es realista y evita la mención de lo sobrenatural, los
elementos insólitos o apartados de lo cotidiano. O sea, no cuestiona la
realidad sino que son extrapolaciones más o menos audaces del pensamiento científico.
El realismo que postula la mimesis del entorno
debe adaptarse a los nuevos contextos. Hay varias etapas de ampliación del
realismo. La primera se da en 1867
cuando Zola inaugura el naturalismo incorporando los últimos descubrimientos
médicos y biológicos. La segunda se
da con el surrealismo que incorpora al realismo la dimensión onírica; y la tercera es la ciencia ficción
propiamente dicha que incorpora la ciencia y la técnica.
Rasgos básicos:
Presencia
de máquinas o referencias científicas: No es necesario que sean
explicitas. A veces solo aparecen insinuados. En el subgénero llamado swords
and sorcery los actos mágicos son producto de una tecnología tan
avanzada que no necesita existencia física y que los principales personajes
apenas pueden comprender (lo que ellos creen frases mágicas son órdenes). O
sea, no es imprescindible que sean explícitos pero también pueden ser alusiones
crípticas del sujeto de la enunciación o por el background del género.
Ambientación
futurista:
No referida a la ubicación temporal de los hechos sino al status de futuros que
tienen respecto al contexto de enunciación. O sea, el relato puede transcurrir
en el futuro, en el presente o en el pasado, pero deben narrar hechos
científicos no concretados en el momento de la escritura del texto.
En su consolidación juega un papel importante la
fusión de cuatro correintes previas de origen heterogéneo:
1-
la
literatura de viajes extraordinarios que había entrado en crisis a mediados del
siglo XIX por el descubrimiento y exploración de todo el globo. Esto se
refresco con el uso de máquinas maravillosas (lo que permitía llegar a lugares
hasta entonces eran inaccesibles para el hombre)
2-
Utopías
cientificistas o futuristas. Con la exploración del globo las comunidades
imaginarias comenzaron a inspirar en
supuestas culturas del futuro. Como el tema es la especulación acerca de una
sociedad perfecta, se empiezan a
incorporar elementos técnicos o científicos, sobre todo a partir de la Revolución Industrial
(finales del siglo XVIII).
3-
Naturalizad
Gothic. Es una etapa tardía de la novela gótica inglesa. Cuando los temas
clásicos del género fueron perdiendo eficacia debieron reemplazarse por otros
más creíbles e inquietantes y el recurso fue la ciencia, sobre todo la
biología.
4-
Textos
de esoterismo y teosofía de fines del siglo XIX y principios del XX, cuando no
se consideraban como algo separado de la ciencia oficial, sino que se les daba
el rango de exploración de terrenos de los que aún no se había encargado
aquella.
Wells (1866-1946) se considera
como la culminación de la prehistoria y el inicio de la historia del género.
Se termina de consolidar en
1926 con la aparición de la primera revista especializada. En Estados Unidos se
da una primera etapa (1926-1937) con un subgénero llamado space opera, consistente
en aventuras de héroes y exploradores espaciales. En una segunda etapa aparece
la hard
cience fiction, alrededor de 1937 cuando John Campbell Jr asume como
director de Astounding. Son testos que especulan mas que nada sobre teorías y o
hipótesis científicas, con mucha información técnica y un desarrollo más
refinado de la trama. En Europa no era considerada ya desde antes un género
menor. Los autores gozaban de capital simbólico y figuraban dentro de las
historiografías críticas. Era una literatura muy intelectual.
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